Empresa familiar: de emprendedor a empresario

Al igual que los individuos, las organizaciones también atraviesan distintas etapas de desarrollo necesarias para crecer. Por eso es muy importante que los fundadores o dirigentes de las corporaciones detecten estas etapas y cambien junto con ellas para mantener y potenciar su liderazgo. Descubrí porqué es tan importante transformarse.

Las empresas son sistemas complejos que dependen de infinidad de variables (mercado en el que se desarrollan, forma legal, cultura de los fundadores, visión, valores y más). Por eso, resulta muy difícil generalizar sobre comportamientos y estrategias adecuados, ya que un mismo problema se resuelve de manera diferente en cada organización, generalmente con buenos resultados.

Pero todas, a medida que van creciendo, pasan por etapas de evolución que son muy similares. Así como las personas pasan por la infancia, adolescencia, madurez y ancianidad, y en cada una de esas etapas se comporta y piensa de manera distinta y a cada una llega en tiempos diferentes, lo mismo ocurre con las organizaciones, con la única diferencia que las empresas, si se las conduce en forma correcta, pueden transformarse y crecer. Por eso, el fundador tiene que ir adaptando su forma de conducir a medida que la organización crece; el directivo debe evolucionar de manera natural, de emprendedor a empresario.

A pesar de haber trabajado con un gran número de empresas, hasta ahora no he encontrado fundadores que hayan sido capaces de transitar este cambio sin ayuda, y quienes lo hicieron fue por consecuencia de haber sido empujados por la siguiente generación. En todos los casos, presentaron resistencia a esta evolución.

¿Porque hay que transformarse?
Junto con los cambios de organización, se debe evolucionar en la forma de liderazgo y en la cultura de la empresa. Estos pueden ser objetivos buscados o comportamientos emergentes como consecuencia de una crisis atravesada, y muchas veces los cambios influyen sobre la crisis y es ésta la que produce los cambios.

Cuando nace la empresa, una o más personas comienzan una actividad para fabricar un producto o dar un servicio. En esta primera etapa, independientemente de los recursos con los que se cuente, el fundador es "el profeta" que cuenta con una alta dosis de visión y acción, es el que rompe moldes, el que empuja la empresa hacia delante. Generalmente acompañado por un pequeño grupo de colaboradores que están muy motivados, resuelve todos los problemas que aparecen. Todo es nuevo y el nivel energético es muy alto.

En esta etapa, conocida también como "caos creativo", no es necesario realizar un control estricto, porque la empresa es pequeña y fácil de manejar; el fundador suele formar parte de la rueda operativa (comprar, producir, vender, entregar, cobrar, pagar), es el típico emprendedor.
A medida que la empresa crece se van incorporando personas que, al principio, se adaptan fácilmente al resto. Esto se debe, principalmente, a que a medida que van llegando nuevos empleados, los que ya estaban pueden inculcarles la visión y contagiarles el entusiasmo.

Pero al mismo tiempo, también aparecen los problemas: la cantidad de gente aumenta y los nuevos no reciben la comunicación porque todos están muy ocupados. Estos comienzan a trabajar sin una visión global pero con mucha energía y se genera entonces una subcultura "Rutinaria" en la cual los ingresantes no pueden resolver muchos de los problemas que se presentan. Pero no hay tiempo para pensar, el gerente tiene que ocuparse de todo y no puede delegar, un poco porque no sabe cómo y otro poco porque el personal, que no tiene la visión de la empresa, no puede resolver nada sin preguntar.

Comienza la sensación de que faltan controles, la información generada no es suficiente, todo depende del gerente que, lógicamente, no puede ser tan abarcativo. Entonces comienzan a bajar las ventas, el clima de la organización es de tensión, no hay suficientes datos para tomar decisiones o nadie se ocupa de los problemas que aparecen. Todo lo tiene que resolver el fundador y todos trabajan al límite de estrés.

Así se convierten en empresas que, sin visión estratégica, pasan sus días resolviendo problemas y no programan ni tienen objetivos. El mayor inconveniente es que estas organizaciones pueden sobrevivir así por años y creen que no necesitan cambiar. El emprendedor siente que si él no controla, no está bien hecho. Entonces, aquello que no puede controlar o hacer personalmente no se hace. Paradójicamente, él mismo boicotea el crecimiento de la empresa, es su propio freno, justamente por tener esa característica de ser tan emprendedor. Por el contrario, este es el momento indicado para transformarse en empresario, lo que se logra generando nuevos hábitos de trabajo, una nueva manera de mirar la empresa.

Convertirse en empresario es una de esas habilidades que sólo se aprende llevándola a cabo, ejerciéndola. Como la habilidad de andar en bicicleta, no se puede incorporar teóricamente. Se debe transitar el camino de adquisición de nuevos conocimientos y habilidades paso a paso.

Este camino tiene cuatro etapas:

La primera es el estado de incapacidad inconsciente, cuando todavía se desconoce lo que se conoce: el emprendedor no sabe lo que es ser empresario; es más, cree que el conducir una empresa es hacer lo que él hace.

La siguiente etapa es el estado de incapacidad consciente, cuando se percibe lo que se desconoce: el emprendedor descubre que debe hacer las cosas de manera diferente si quiere crecer y dejar de estar continuamente solucionando problemas; entonces, comienza a capacitarse y a cambiar hábitos, a desaprender.

Así pasa a la tercera etapa, el estado de capacidad consciente, cuando se percibe lo que se conoce: el nuevo empresario piensa antes de actuar, debe concentrarse en lo que hace para dejar de lado viejos hábitos y formas de actuar.

De esta forma puede llegar a la última etapa, el estado de capacidad inconsciente, que es cuando ya sabe lo que conoce y no necesita pensar o concentrarse para actuar de determinada manera, es casi un instinto, ya no acepta hacer las cosas de otra forma. Es como conducir un automóvil, no tengo que pensar para hacerlo. Es el estado del conocimiento y dominio de la habilidad.

Diferencias entre emprendedor y empresario

Ambas figuras son diferentes, lo que significa que no hay una buena y otra mala, ni que una sea la manera correcta de actuar o pensar. Por el contrario, cada una es importante y debe aparecer en etapas de crecimiento distintas de la empresa. Cuando se invierten estos roles en cada etapa, el resultado es el fracaso o la falta de crecimiento.

He aquí las diferencias principales:

• El emprendedor trabaja mucho. El empresario piensa y elabora mucho

• El emprendedor hace las cosas él mismo o las controla personalmente. El empresario delega y controla resultados.

• El emprendedor es muy bueno solucionando problemas. El empresario es muy bueno definiendo estrategias y objetivos, se anticipa a los problemas.

• El emprendedor controla que su gente esté todo el día trabajando. El empresario mide los resultados del trabajo de su gente.

• El emprendedor hace muchas cosas. El empresario genera mucho valor.

• El emprendedor se rodea de gente trabajadora y sumisa, no tiene tiempo para discutir. El empresario se rodea de gente capaz, se debate a fondo cada decisión.

• El emprendedor controla el funcionamiento de la rueda operativa de la empresa. El empresario está mirando la empresa, los cambios del mercado y la evolución del entorno.

• El emprendedor premia el esfuerzo. El empresario premia los resultados

• El emprendedor conoce las máquinas de su empresa. El empresario conoce los números de su empresa.

• El emprendedor es imprescindible en el momento de crear una empresa y echarla a rodar. El empresario es imprescindible para hacer crecer la empresa una vez que comenzó a rodar.

Al igual que los individuos, las organizaciones también atraviesan distintas etapas de desarrollo necesarias para crecer. Por eso es muy importante que los fundadores o dirigentes de las corporaciones detecten estas etapas y cambien junto con ellas para mantener y potenciar su liderazgo. Descubrí porqué es tan importante transformarse.

Las empresas son sistemas complejos que dependen de infinidad de variables (mercado en el que se desarrollan, forma legal, cultura de los fundadores, visión, valores y más). Por eso, resulta muy difícil generalizar sobre comportamientos y estrategias adecuados, ya que un mismo problema se resuelve de manera diferente en cada organización, generalmente con buenos resultados.

Pero todas, a medida que van creciendo, pasan por etapas de evolución que son muy similares. Así como las personas pasan por la infancia, adolescencia, madurez y ancianidad, y en cada una de esas etapas se comporta y piensa de manera distinta y a cada una llega en tiempos diferentes, lo mismo ocurre con las organizaciones, con la única diferencia que las empresas, si se las conduce en forma correcta, pueden transformarse y crecer. Por eso, el fundador tiene que ir adaptando su forma de conducir a medida que la organización crece; el directivo debe evolucionar de manera natural, de emprendedor a empresario.

A pesar de haber trabajado con un gran número de empresas, hasta ahora no he encontrado fundadores que hayan sido capaces de transitar este cambio sin ayuda, y quienes lo hicieron fue por consecuencia de haber sido empujados por la siguiente generación. En todos los casos, presentaron resistencia a esta evolución.

¿Porque hay que transformarse?
Junto con los cambios de organización, se debe evolucionar en la forma de liderazgo y en la cultura de la empresa. Estos pueden ser objetivos buscados o comportamientos emergentes como consecuencia de una crisis atravesada, y muchas veces los cambios influyen sobre la crisis y es ésta la que produce los cambios.

Cuando nace la empresa, una o más personas comienzan una actividad para fabricar un producto o dar un servicio. En esta primera etapa, independientemente de los recursos con los que se cuente, el fundador es "el profeta" que cuenta con una alta dosis de visión y acción, es el que rompe moldes, el que empuja la empresa hacia delante. Generalmente acompañado por un pequeño grupo de colaboradores que están muy motivados, resuelve todos los problemas que aparecen. Todo es nuevo y el nivel energético es muy alto.

En esta etapa, conocida también como "caos creativo", no es necesario realizar un control estricto, porque la empresa es pequeña y fácil de manejar; el fundador suele formar parte de la rueda operativa (comprar, producir, vender, entregar, cobrar, pagar), es el típico emprendedor.
A medida que la empresa crece se van incorporando personas que, al principio, se adaptan fácilmente al resto. Esto se debe, principalmente, a que a medida que van llegando nuevos empleados, los que ya estaban pueden inculcarles la visión y contagiarles el entusiasmo.

Pero al mismo tiempo, también aparecen los problemas: la cantidad de gente aumenta y los nuevos no reciben la comunicación porque todos están muy ocupados. Estos comienzan a trabajar sin una visión global pero con mucha energía y se genera entonces una subcultura "Rutinaria" en la cual los ingresantes no pueden resolver muchos de los problemas que se presentan. Pero no hay tiempo para pensar, el gerente tiene que ocuparse de todo y no puede delegar, un poco porque no sabe cómo y otro poco porque el personal, que no tiene la visión de la empresa, no puede resolver nada sin preguntar.

Comienza la sensación de que faltan controles, la información generada no es suficiente, todo depende del gerente que, lógicamente, no puede ser tan abarcativo. Entonces comienzan a bajar las ventas, el clima de la organización es de tensión, no hay suficientes datos para tomar decisiones o nadie se ocupa de los problemas que aparecen. Todo lo tiene que resolver el fundador y todos trabajan al límite de estrés.

Así se convierten en empresas que, sin visión estratégica, pasan sus días resolviendo problemas y no programan ni tienen objetivos. El mayor inconveniente es que estas organizaciones pueden sobrevivir así por años y creen que no necesitan cambiar. El emprendedor siente que si él no controla, no está bien hecho. Entonces, aquello que no puede controlar o hacer personalmente no se hace. Paradójicamente, él mismo boicotea el crecimiento de la empresa, es su propio freno, justamente por tener esa característica de ser tan emprendedor. Por el contrario, este es el momento indicado para transformarse en empresario, lo que se logra generando nuevos hábitos de trabajo, una nueva manera de mirar la empresa.

Convertirse en empresario es una de esas habilidades que sólo se aprende llevándola a cabo, ejerciéndola. Como la habilidad de andar en bicicleta, no se puede incorporar teóricamente. Se debe transitar el camino de adquisición de nuevos conocimientos y habilidades paso a paso.

Este camino tiene cuatro etapas:

La primera es el estado de incapacidad inconsciente, cuando todavía se desconoce lo que se conoce: el emprendedor no sabe lo que es ser empresario; es más, cree que el conducir una empresa es hacer lo que él hace.

La siguiente etapa es el estado de incapacidad consciente, cuando se percibe lo que se desconoce: el emprendedor descubre que debe hacer las cosas de manera diferente si quiere crecer y dejar de estar continuamente solucionando problemas; entonces, comienza a capacitarse y a cambiar hábitos, a desaprender.

Así pasa a la tercera etapa, el estado de capacidad consciente, cuando se percibe lo que se conoce: el nuevo empresario piensa antes de actuar, debe concentrarse en lo que hace para dejar de lado viejos hábitos y formas de actuar.

De esta forma puede llegar a la última etapa, el estado de capacidad inconsciente, que es cuando ya sabe lo que conoce y no necesita pensar o concentrarse para actuar de determinada manera, es casi un instinto, ya no acepta hacer las cosas de otra forma. Es como conducir un automóvil, no tengo que pensar para hacerlo. Es el estado del conocimiento y dominio de la habilidad.

Diferencias entre emprendedor y empresario

Ambas figuras son diferentes, lo que significa que no hay una buena y otra mala, ni que una sea la manera correcta de actuar o pensar. Por el contrario, cada una es importante y debe aparecer en etapas de crecimiento distintas de la empresa. Cuando se invierten estos roles en cada etapa, el resultado es el fracaso o la falta de crecimiento.

He aquí las diferencias principales:

• El emprendedor trabaja mucho. El empresario piensa y elabora mucho

• El emprendedor hace las cosas él mismo o las controla personalmente. El empresario delega y controla resultados.

• El emprendedor es muy bueno solucionando problemas. El empresario es muy bueno definiendo estrategias y objetivos, se anticipa a los problemas.

• El emprendedor controla que su gente esté todo el día trabajando. El empresario mide los resultados del trabajo de su gente.

• El emprendedor hace muchas cosas. El empresario genera mucho valor.

• El emprendedor se rodea de gente trabajadora y sumisa, no tiene tiempo para discutir. El empresario se rodea de gente capaz, se debate a fondo cada decisión.

• El emprendedor controla el funcionamiento de la rueda operativa de la empresa. El empresario está mirando la empresa, los cambios del mercado y la evolución del entorno.

• El emprendedor premia el esfuerzo. El empresario premia los resultados

• El emprendedor conoce las máquinas de su empresa. El empresario conoce los números de su empresa.

• El emprendedor es imprescindible en el momento de crear una empresa y echarla a rodar. El empresario es imprescindible para hacer crecer la empresa una vez que comenzó a rodar.

La logística no es un costo

“Este tipo es un desastre, sacalo de producción y mandalo a trabajar al depósito”. Así ha sido vista la logística durante muchos años, un sector relegado dentro de la organización que debía cumplir sus funciones de la mejor manera posible. Esta forma de ver a la logística como un costo tenía su explicación en los paradigmas de ese entonces; las operaciones tenían que agregar valor al producto. Pero atentos: el paradigma cambió, y quién aún no lo haya percibido corre serios riesgos de quedar atrapado en el viejo paradigma y por ende fuera del negocio.

Cada vez más, las empresas perciben que sus “productos” se están comoditizando (en spanglish) y cada vez es más difícil diferenciarse ahí. Parfraseando a Peter Drucker “…todas las empresas son empresas de servicio…” y esta no es una consideración menor; áreas de servicio como la logística han demostrado que son elementos claves para lograr diferenciarse y por ende generar valor al negocio.

Pero este enfoque no termina aquí, la ingeniería de los negocios le ha abierto la puerta a otro concepto, mucho más abarcativo e integrador del negocio: el Supply Chain. Ya no se trata de que un área determinada haga bien su trabajo, eso no es suficiente, la integración del negocio hacia adelante y hacia atrás por un lado y con otras áreas de la empresa por el otro, son hoy en día factores que permiten generar procesos mucho más eficientes logrando mejoras sustanciales a lo largo de toda la “cadena de valor”. En otras palabras, las organizaciones divididas en áreas que se comportan como compartimientos estancos están condenadas: adaptarse o morir.

Sin embargo, esta actualización no se manifiesta en forma homogénea en todos los sectores económicos, más bien me animo a decir que existe una brecha enorme entre las más avanzadas y las que no lo están; y es aquí donde el no tener una visión más estratégica del negocio no permite ver las áreas de oportunidad que la tan vapuleada logística puede aportar.

Ante esto se nos plantea la pregunta inevitable ¿de qué manera una buena gestión logística me permite agregar valor al negocio? Claro, cuando nos referimos a la logística con la visión del costo nos encontramos con un “trade off” COSTO vs. SERVICIO AL CLIENTE y es ahí donde el paradigma nos bloquea.

Por otro lado no quiero dejar de hacer mención a las PYMES que han sido en otras partes del mundo el motor del desarrollo; su estructura flexible le permite responder a la demanda de una manera que en muchos casos las grandes corporaciones no pueden. Para que esta ventaja se materialice es necesario que se transformen en empresas más eficientes. Las PYMES industriales han hecho foco durante décadas en los departamentos de Ingeniería y de Producción y han tenido (y tienen) serios problemas para cumplir sus compromisos con clientes.

El desorden logístico, -incluso de otras áreas- principalmente por no trabajar en forma integrada con otros sectores, proveedores, clientes y por no orientarse a una gestión por procesos, afecta seriamente el servicio al cliente. Una empresa que puede comprometerse con sus clientes de: entregas en tiempo y forma, sin diferencias, sin roturas, en las condiciones logísticas que el cliente espera, tiene, sin lugar a dudas, una enorme ventaja competitiva respecto de sus competidores que no puedan brindar el mismo servicio.

Ahí es donde las herramientas de gestión que puede proveer la logística -desde la gestión de la demanda en una punta hasta la entrega del producto en el cliente- posibilitarán a las PYMES ser mucho más competitivas. Muchas grandes empresas ya lo han hecho y los resultados han sido más que satisfactorios; el desafío para las PYMES que aún no lo han visto está instalado, es sólo cuestión de que lo consideren seriamente.

Logística, Supply Chain o como quieran llamarlo, debe ser, desde una mirada estratégica, un área clave de los negocios que de otra manera quedarán atrapadas por el viejo paradigma “productivo”.

Depósito: Tecnología y mejores prácticas

Hace muchos años, enviar un operario a trabajar al depósito era casi un castigo. Era común escuchar que una persona conflictiva en producción, terminaba en el depósito. Desde esos años hasta ahora las cosas cambiaron. En la actualidad el depósito de producto terminado es una parte muy importante de nuestra empresa a partir de la cual podemos mejorar nuestra ecuación de costos, y dar más y mejor servicio a nuestros clientes.

A partir del depósito de producto terminado, es posible mejorar los costos y el servicio a nuestros clientes, almacenando los productos con técnicas adecuadas, preparando sin errores los pedidos de nuestros clientes o identificando con absoluta precisión y en coordinación con ellos cada uno de los artículos vendidos.

Para estas cuestiones y algunas otras, como mantener el stock de producto terminado sin diferencia, rotar adecuadamente la mercadería, administrar los recursos del depósito (equipos y personas) o minimizar la superficie utilizada para depósito, se desarrollaron en los últimos años una buena cantidad de herramientas.

Cada operación de depósito, tiene características particulares. La cantidad creciente de artículos que las empresas comercializan o los volúmenes de productos vendidos o las complejidades en el manipuleo, hace imprescindible la incorporación de tecnología para mantener la competitividad dentro de cada sector.

Inicialmente, podríamos dividir el desarrollo de estas tecnologías en:

- Sistemas de gestión de almacenes
- Equipos de Movimiento de mercadería
- Sistemas de almacenamiento

Sistemas de Gestión de almacenes

Son programas que genéricamente se denominan WMS (Warehouse Management System o sistemas de gerenciamiento de almacenes).
Estos programas, permiten gestionar un depósito con criterios preestablecidos. Por ejemplo, si para nuestro negocio es importante que el primer producto que ingresa al depósito sea el primero en despacharse (F.I.F.O. first in first out), estos sistemas son capaces de indicarnos, que unidades, cajas o pallets debemos tomar de primero.

Esto es posible ya que los mismos registran y muchas veces sugieren en qué lugar almacenamos cada unidad, caja o pallet. De esta manera cuando necesitamos despachar un producto el sistema nos dirá cuál de todos los que existen en el depósito cumple con los requisitos preestablecidos, es el que debemos tomar. (por ejemplo: ser el mas antiguo).

Al trabajar estos sistemas con criterios preestablecidos, nos permiten desarrollar las reglas de funcionamiento del depósito a través de los mismos.

Equipos de movimiento de mercadería

A igual superficie de un depósito, la altura del mismo nos habilita mayor espacio para el almacenamiento de nuestros productos. Es muy común visitar depósitos en los cuales por arriba de la mercadería almacenada, existe un volumen de aire similar al utilizado por la estiba. En ese caso, estamos perdiendo capacidad de almacenamiento. Este volumen desaprovechado puede deberse a no disponer de equipos adecuados.

En la actualidad existen equipos de movimiento que permiten manejar cargas a alturas considerables. Además de aumentar las alturas de operación, se desarrollaron máquinas que cada vez requieren pasillos más angostos. Algunos ejemplos de estas son las llamados reach truck (operan en pasillos del orden de los 2.8 metros) o los turret truck (operan en pasillos del orden de los 1.8 metros de ancho)

La combinación de estos factores (mayor altura y menos pasillo), da como resultado depósitos con mayor densidad de almacenamiento, es decir mayor cantidad de producto por metro cuadrado de depósito.
Es muy frecuente encontrar a bordo de los equipos de movimiento computadoras donde corren los programas WMS. Estas terminales, generalmente vinculadas con otras computadoras a través de un sistema de radio frecuencia, aseguran que los movimientos dentro del depósito se realicen de acuerdo a los indicado por el sistema.

Sistemas de almacenamiento

De acuerdo al tipo y cantidad de productos que se almacenan en un depósito, se debe elegir la técnica más adecuada. Existen formas de almacenamiento que tienden a agrupar mercadería (drive in, push back, etc.) mientras que otras le dan más importancia a la selectividad de artículos (selectivas, móviles, etc.).

En general los almacenes que tienen pocos artículos y mucho volumen, requieren técnicas de agrupamiento mientras que aquellos que tienen muchos artículos y poco volumen por artículo requieren la selectividad dentro del depósito. No elegir la técnica adecuada al perfil de producto, normalmente impacta en la densidad de almacenamiento y esta a su vez en la superficie requerida del depósito.

Conclusión

Si bien existen reglas generales para la gestión de almacenes, el diseño particular de estas reglas debe responder a las características específicas de cada operación. La elección de equipos de movimiento y tecnologías de almacenamiento, también deben seleccionarse en función de los requerimientos y restricciones de los productos a almacenar.

Cómo detectar y evaluar ideas de Negocios

¿A quién no se le ha ocurrido alguna vez una gran idea de negocio? ¿Quién no se ha lamentado al ver a alguien explotar una idea que uno tuvo pero que no se decidió a poner en marcha? A veces sucede que lo que queremos es crear una empresa pero no sabemos muy bien que idea explotar. Necesitamos una idea de negocio que llene de contenido la decisión ya tomada de crear una empresa. El problema es saber cómo explotar esa idea de forma más o menos sensata, y rentable.

¿A quién no se le ha ocurrido alguna vez una gran idea de negocio? ¿Quién no se ha lamentado al ver a alguien explotar una idea que uno tuvo pero que no se decidió a poner en marcha? O, ¿quién no ha decidido una y otra vez dejar su empresa para establecerse por su cuenta, pero no tiene claro en qué tipo de negocio embarcarse?

La idea de desarrollar un negocio y crear una empresa que lo explote es algo más común de lo que creemos. Todos somos en cierta medida emprendedores y a todos se nos ocurren ideas de negocios. El problema, lógicamente, está en saber cómo explotar esa idea de forma más o menos sensata, y rentable, claro.

A veces sucede que lo que queremos es crear una empresa pero no sabemos muy bien que idea explotar. Necesitamos una idea de negocio que llene de contenido la decisión ya tomada de crear una empresa.

El siguiente paso es: Creatividad o Pragmatismo o ¿una combinación de ambos?

Creatividad
Se requiere una buena dosis de creatividad para encontrar una idea que nos satisfaga y nos dedica a lanzarnos a la aventura de crear una empresa. Cualquiera que le haya dado vueltas a la idea de establecerse por su cuenta sabe qué significa esto. Además es evidente que no todos somos empresarias/os geniales, ni nos levantamos cada mañana con una idea capaz de revolucionar el planeta.

Puestos, pues, a buscar una idea, mejor hacerlo por allí donde los demás ya han tenido éxito. Según los estudiosos del tema existe toda una serie de fuentes generadoras de ideas. Sin ser exhaustivos, entre estas fuentes de ideas podemos incluir:

Detectar una necesidad
Detectar una carencia
Detectar una deficiencia
Aprovechar las aficciones o hobies
Nuevas aplicaciones de viejos productos
Cambios en la sociedad
Detectar una necesidad

Este es, además, un principio fundamental del marketing, y quien detecta una necesidad a tiempo y sabe cubrirla adecuadamente tiene grandes posibilidades de
tener éxito en su aventura empresarial.

Detectar una carencia
A veces no es necesario tener una gran idea innovadora y deslumbrante. Basta con descubrir algo que simplemente no se está haciendo y que, de llevarse a la práctica, podría tener éxito.

Detectar una deficiencia
Muy relacionado con los anteriores puntos, estas ideas surgen cuando alguien se da cuenta de que algo que ya se está haciendo, o no se hace correctamente o se podría hacer mejor. Esta es una de las motivaciones que suele llevar a los emprendedores a dejar su trabajo y establecerse por su cuenta en la misma actividad.

Aprovechar las aficiones
Una de las mejores formas de crear un negocio propio es dedicarse a aquello que realmente a uno le gusta; sobre todo si uno tiene grandes conocimientos del tema en cuestión y, por supuesto, no duda en pasarse horas trabajando en ello. De todas maneras, con este sistema se corre el riesgo de dedicar todas las energías a aquellas tareas que nos gustan y olvidar las que no nos gustan.

Nuevas aplicaciones de viejos productos
Estas ideas suelen ser espectaculares y a veces muy buenas. ¿Qué ocurriría si alguien decidiese usar el teléfono para enviar cartas en lugar de hablar por él? Pues que habría creado el fax...

Estas ideas suelen ser fruto de la genialidad y de la pericia técnica; aunque no por ello deban quedar excluidas en una búsqueda sistemática de nuevas ideas.

Cambios en la sociedad
Nuestra sociedad está cambiando a un gran ritmo y con ello cambian las necesidades y los deseos de la gente. "Necesidades" y "deseos" son dos palabras mágicas en el mundo de los negocios. Estar atento a estos cambios puede ser una buena fuente de ideas. Uno puede ver cada día nuevas empresas que venden productos o servicios que hace unos años eran innecesarios o absurdos. ¿Quién hubiera dicho hace pocos años que alguien se ganaría la vida atando a sus clientes con cuerdas elásticas y haciéndoles saltar de cabeza desde arriba un puente?

En definitiva, tener una buena idea es fundamental para el desarrollo de un negocio. Ponerse a hacer lo mismo que los demás es arriesgar demasiado en un entorno tan competitivo como el que vivimos hoy en día. Vale la pena dedicar horas y horas a encontrar una idea lo suficiente buena y original como para que facilite mucho el desarrollo del negocio.

Pragmatismo
Hasta hace poco se consideraba que para crear una empresa era imprescindible disponer de una buena idea innovadora y original. Pero, en este caso, es conveniente disponer de una gran dosis de creatividad para encontrar una buena idea.

Sin embargo, últimamente se ha extendido mucho un "curioso" método de crear empresas sin necesidad de tener brillantes ideas. Se trata del sistema de franquicias. En este modelo empresarial, dos personas físicas o jurídicas se ponen de acuerdo de manera que el franquiciador aporta la idea del negocio (o el servicio, o la marca, o los conocimientos) y el franquiciado crea la empresa siguiendo las indicaciones del franquiciador para explotar el negocio. (La mayoría de "cadenas" de establecimientos -comida rápida, lavanderías, lavado de coches, tiendas de informática, etc.- son franquicias)

El sistema tiene innumerables ventajas para el franquiciado, y de ahí su éxito de aplicación.

Así, por ejemplo:

No es necesario tener una idea genial e innovadora. Esta la aporta el franquiciador, que cobra por ello.
El negocio ya ha sido probado por otros franquiciados y se puede ver su rendimiento.
Se tiene el apoyo y la experiencia del franquiciador en aspectos legales, de marketing, etc.
Se obtienen las ventajas de formar parte de un grupo (mejores precios de compra, publicidad compartida, etc.)
En definitiva, se cumple el sueño de ser su propio jefe con su propio negocio sin necesidad de arriesgar en algo que puede fracasar estrepitosamente. Evidentemente, el formar parte de una franquicia no asegura el éxito de forma automática pero reduce enormemente los riesgos de un nuevo negocio. El sistema de franquicias está teniendo y tendrá un gran desarrollo en los próximos años por las ventajas que aporta a todas las partes. Hasta existen Franquicias de Internet que pueden ser muy provechosas.

Las ideas claras
Sea cual sea el origen de la idea básica del negocio conviene tener muy claro a qué se va a dedicar la empresa. Esto puede parecer una perogrullada pero una vez puesta en marcha la empresa, con las tensiones que se llegan a originar, suele ser muy fácil cambiar la idea original por otras "más prácticas" y acabar haciendo exactamente lo mismo que hace la competencia o lo que uno hacía en su empleo anterior.

Conviene, pues, tener muy clara la idea básica del negocio; incluso retrasando unos meses la puesta en marcha de la empresa si hace falta. Si no, conviene insistir en ello, se corre el riesgo de poner en marcha un negocio -con sus evidentes costes en tiempo y dinero- para luego descubrir que "se es uno más de tantos que hacen lo mismo".

Equilibrio emocional = mejor desarrollo

Los empleadores no sólo se fijan en tu preparación, también consideran tu manejo de las emociones; aprende seis estrategias prácticas para transformar tus conflictos y abrirte a las oportunidades.


Ante un día gris en la oficina, toma unos minutos para disfrutar un café. Si el problema es personal soluciónalo enfrentándolo. (Foto: Jupiter Images)

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud en varios países desarrollados, como Estados Unidos, entre un 35 a 45% del ausentismo laboral se debe a problemas de equilibrio emocional.

A su vez, el estudio Competencias emocionales en niveles gerenciales de empresas, revela que la mayoría de las personas que llegan a esos puestos (un 80%) ha trabajado en desarrollar habilidades para saber cómo tratar a la gente.

Esta información confirma que las reglas del trabajo están cambiando. Ahora, los empleadores además de 'calificar' tu preparación se fijan en otras cualidades personales como: iniciativa, empatía, adaptabilidad y persuasión; todas forman parte del concepto 'inteligencia emocional'.

"En tiempos de crisis la lucha por encontrar un empleo es más fuerte, por eso las personas además de contar con experiencia, deben demostrar un manejo de su personalidad y emociones. Cuando esto se logra se convierte en un punto a favor
que les da mayores herramientas a los ojos de los reclutadores", señala una reconocida directora general de compañia reclutadora de RR.HH.

Cuando se quiere sobresalir en el trabajo, el coeficiente intelectual, aunque es valioso, pasa a un segundo puesto, siendo la inteligencia emocional la que influye
en decisiones importantes como promover o no a una persona, encargarle determinados proyectos o colocarlo en puestos estratégicos. Y eso no es nuevo, muchas de las prácticas gerenciales que ahora están en boga tienen su origen en estudios que se centran en el modo en que cada uno se conduce y se relaciona con quienes lo rodean.

Las presiones cotidianas, a veces orillan a perder el control, quien es capaz de frenar esa situación brilla en su empleo. Esa es la inteligencia que se busca: "la capacidad de manejar la personalidad y las emociones adecuadamente", advierten las especialistas.

Otra forma de ser brillante

La inteligencia emocional no significa simplemente ser simpático o contarle tus sentimientos a cuanta persona se siente a tu lado. Al contrario, algunas veces puede significar enfrentar, sin rodeos, a alguien para hacer una observación de su comportamiento.

Considerando que pasas casi todo el día en el trabajo sería buen momento para aprender a manejar este concepto, y transformar los conflictos en oportunidades.

Especialistas sugieren lo siguiente:

1. Conócete más. La próxima vez que un comentario o acción te moleste pregúntate ¿por qué? Un paso clave en este tema es reconocer tus emociones y la forma en que puedes reaccionar cuándo éstas se ven afectadas.

2. Seguridad ante todo. La mejor forma de hacer que tus ideas sean escuchadas es confiando en ti. Tú mejor que nadie sabes qué preparación, talento y experiencias puedes aportar a tu empresa. Si quieres reforzarlo, haz una lista de tus fortalezas y debilidades, y trabaja en ellas.

3. ¿Sabes controlarte? Regular tus estados de ánimo e impulsos es una parte medular de este tema. Un buen humor se contagio y el malo ¡también! Si estás teniendo un día ‘gris' toma unos minutos para salir a tomar un café; si el problema es personal -o más fuerte- ponle solución enfrentándolo y no dejes que domine tu dinámica laboral. Busca opciones para transformar esos 'días del terror', como hacer ejercicio.

4. Preocúpate por otros. Aquí viene la famosa empatía, que significa 'ponerte en los zapatos del otro' eso no implica pasar el día en el escritorio de tu compañero, pero sí ser conciente de lo que puede o no agradarle.

Las organizaciones valoran (y mucho) a quien tiene la habilidad de captar los puntos de vista de los demás y adaptarse a diferentes perfiles; al final "todos están en el mismo barco".

5. Sé congruente. Otro elemento importante es la capacidad de asumir tu responsabilidad, aún cuando cometiste un error. Si no fue tu culpa explícalo, con argumentos claros y respetuosos. Si es lo contrario "que no se te cierre el mundo", reconócelo y a lo que sigue: busca actuar mejor las siguientes veces.

6. Súmate a los retos. La flexibilidad para afrontar los cambios habla de una persona 'inteligente emocionalmente', en especial en esta época de recesión en que se debe estar abierto ante nuevas ideas. El reto aquí es seguirte preparando para que satisfagas las demandas de tu puesto con nuevas ideas.

Directo al fracaso:

Algunas conductas que dañan tu desempeño y hablan de un manejo inadecuado de emociones son:

- Tener un arranque de cólera, frustración o mal humor por la presión laboral -ponerse a la defensiva ante una llamada de atención, o la sugerencia de hacer las cosas diferente -.

- Llevar los problemas personales al trabajo y reflejarlo en el desempeño o en conductas obsesivas o de 'desquite' con los demás.

"Las empresas están pasando por momentos difíciles y eso le 'pega' a la gente. Pero cuando se tiene un líder que reconoce las emociones de su equipo, los escucha y les trasmite con tranquilidad los mensajes, el empleado será más leal y participará en el éxito de la empresa, aún cuando por el momento no hay muchos aumentos".

Impulsa tu empresa con ayuda de Internet

Youtube, Twitter, Howcast y Facebook son sitios que ayudarían a crecer a las pequeñas empresas; la oferta para las compañías incluye plataformas de fácil acceso y hasta de acceso gratuito.


Una computadora con acceso a la red y creatividad bastan para impulsar un negocio.
(Foto: Jupiter Images)


Las plataformas tecnológicas que ofrece Internet son herramientas que contribuyen al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), gracias a su fácil acceso y bajo costo.

Y aunque la mayoría de estas empresas considera que tiene poco acceso o un bajo presupuesto para usar la tecnología en su negocio, sitios como Youtube, Twitter, Howcast y Facebook son gratuitos y la oportunidad de tener presencia "on line".

"Actualmente no es tan común su uso en las Pymes porque son plataformas recientes, pero serán fundamentales no sólo en este sector sino en todas las organizaciones", dice el Ceo de Howcast, Jason Liebman, al participar en el Alliance of Youth Movements Sumitt.

Para utilizar estas herramientas basta con disponer de una PC con acceso a Internet, una cuenta de correo electrónico y dejar que la creatividad ayude a impulsar el negocio.

Howcast es un claro ejemplo: este portal nació en 2008 y contiene más de 100,000 videoguías que explican diferentes temas.

"A diario miles de personas entran a Youtube o hacen búsquedas en Google, con una buena estrategia es posible atraerlos al sitio de nuestro negocio", señala el también fundador de la Alianza para Movimientos Juveniles (AYM, por sus siglas en inglés).

La AYM es una organización sin fines de lucro que impulsa los movimientos sociales a través de la tecnología.

Hoy los usuarios interesados en adquirir algún artículo o servicio primero consultan Internet antes de comprar, de acuerdo con un análisis de mercado libre.com.

Además, las redes sociales y portales de video son los sitios más visitados por los durante su jornada de trabajo, según un análisis de Websense.

Manos a la obra

Jason Liebman hace unas recomendaciones para usar la tecnología en las Pymes:

Ten presencia "on line": Si tú no utilizas estas herramientas tu competencia sí lo hará, y entre más demores más difícil será subirte a la ola tecnológica.

Usar sitios como Facebook o Youtube es gratuito, además las campañas iniciadas en estas comunidades son rápidamente aceptadas por los usuarios, aprovecha la empatía e impulsa tu negocio.

En la medida de lo posible utiliza videos, "la gente prefiere ver y escuchar instrucciones paso a paso que leer las descripciones de las cosas".

Segmenta la estrategia y no descuides la parte presencial. Aunque Internet es más barato y tiene mayor alcance el cliente siempre buscará a la persona detrás de la máquina.

Diviértete: La diversión es indispensable en el trabajo, ya que aumenta la percepción y posibilita el intercambio de ideas además de la creatividad.


Encuentra tu ruta hacia la independencia

Establecer un negocio o ser freelance son algunas de las opciones para volverte independiente; evita típicos errores, como no revisar la oferta educativa para quienes que buscan independizarse.



Al emprender un proyecto empresarial, se recomienda elaborar un plan financiero.
(Foto: Archivo)


Independizarse es algo que, de un modo u otro, está en el horizonte mental de los profesionales, jóvenes sobre todo.

Sucede que quienes se independizan no necesariamente están descontentos con su empleo, sino que tienen la inquietud de comenzar su propios proyectos, aunque también hay quienes sienten que la empresa no los satisface en términos de salario o desarrollo.

Si es tu caso, puedes construir tu independencia de dos maneras: establecer un negocio o hacerte freelance.

Veamos. Después de trabajar 19 años para casas de bolsa, Juan Alberto Fernandes fundó Fernandes y Asociados, consultora de fondos de inversión. "Al principio tenía miedo de dejar mi trabajo, invertir y que al final no funcionara, pero confié en mi experiencia y me asesoré".

Uno de los retos a los que se enfrentó fue la escasa oferta educativa para formarse hacia la independencia. "Hay cursos para emprendedores o pequeñas empresas", refiere, "pero no para quienes queremos independizarnos; no te enseñan a aprovechar la experiencia (ni) los contactos, y a administrarte cuando ya no tienes un salario".

Otra opción es convertirte en freelance. Es un momento propicio: Pedro A. de Láncer, consultor de la Asociación de Profesionales en Administración, hace notar que "el empleo fijo es una forma en extinción", pues con el panorama económico de hoy las empresas están reduciendo costos y modificando sus esquemas laborales, dando así mayor cabida a profesionales independientes.

Ser Freelance, no significa tener menos obligaciones que un empleado, sino cambiar la forma como asumes tus compromisos, "se necesita tener prestigio para asegurar trabajo, además de disciplina y creatividad para administrarse".

Te conviertas en freelance o en empresario, tendras que obtener capacitación general en administración, mercadotecnia, contabilidad, diseño gráfico corporativo y gestión financiera.

Revisando incubadoras de negocios y tomando los consejos de especialistas, te hacemos 10 recomendaciones para empedrar el estimulante camino a tu independencia, reduciendo el efecto inevitable de errores o factores externos:

1. Infórmate sobre la oferta educativa para profesionales que buscan independizarse, y decide.
2. Analiza tu situación económica y emocional al momento de independizarte: se recomienda la mayor estabilidad posible.
3. No improvises, elabora un plan de acción financiero, administrativo y publicitario.
4. Aprovecha al máximo tu experiencia; saca beneficio de contactos, proveedores, mecanismos de producción, estudios de mercado y formas de promoción de producto.
5. Define la visión y misión de tu empresa.
6. Establece metas a corto, mediano y largo plazos calendarizadas, y lleva un control de cumplimiento.
7. Clarifica cuál es tu inversión inicial para aprovecharla al máximo.
8. Si piensas emplear a otros, considera además de su capacidad, su calidad humana y profesional.
9. Busca opciones de financiamiento formales (bancos) o informales (préstamos de amigos o familiares), o socios.
10. Aprovecha los programas gubernamentales para formación de emprendedores.

Yo soy mi mejor jefe

5 de cada 10 empleados están interesados en desempeñarse como un trabajador independiente; para triunfar en este modelo hay que identificar un mercado y responder a sus necesidades.


Un modelo de trabajo independiente te ofrece libertad para escoger tus horarios y proyectos.
(Foto: Archivo)


La incertidumbre económica ha causado una tendencia cada vez mayor hacia el trabajo autónomo. De ahí que uno de cada cinco empleados opera bajo este modelo, y cinco de cada 10 esté interesado en hacerlo.

El aumento de trabajadores autónomos es más evidente en Norteamérica, donde un 26% se ubica en esta categoría, en comparación con el 19% de Asia Pacífico y 17% de Europa. La encuesta, realizada entre 134.000 personas de 29 países, también señala que a un cuarto de los participantes le gustaría crear su propia empresa, siendo los trabajadores jóvenes los más propensos a emprender un proyecto.

La recesión económica ha dado lugar a una nueva forma de pensar acerca de las carreras y la seguridad laboral. Muchas personas han visto desaparecer sus puestos de trabajo y ahora quieren hacer algo que les permita tener un mayor control de su carrera", expresa la vicepresidente ejecutivo y director de operaciones de una conceptuada compañia de Estudios de Mercado.

Muchos profesionales viven una decepción porque se percatan que sus empleos no se traducen en la aportación que les puede dejar tener su negocio. Se preguntan ‘¿por qué trabajar tantas horas si el salario es menor a optar por otra actividad que, además, será mi propio proyecto y en donde yo puedo tener un control de mis tiempos, ingresos y hasta crecimiento.

Antes las escuelas superiores se enfocaban en dar una formación universitaria para que los egresados entraran a una firma, eso ha cambio por completo, en especial con los problemas económicos, así que ahora la tendencia son los emprendedores, los egresados deben pensar en tener su propio negocio.

No hay edad para iniciar el negocio, lo mismo lo hace un empleado que fue liquidado que un egresado, la clave es empezar de manera formal. Es decir, si no eres contador pero sabes que requerirás a este elemento, hay que buscar un experto y no intentar cubrir todas las funciones; incluso, puede ser otro freelance. Lo importante es tener bien definido tu mercado, saber a qué necesidad responde tu oferta y seguir capacitándote, eso garantiza que más adelante o de entrada puedas solicitar un apoyo económico.

¿Quién se apunta?

Las encuestas realizadas indican que la generación debaby boomers (entre 48 y 65 años) representan la más recurrente en este esquema laboral, aunque ese deseo de tener una profesión más flexible e independiente es compartido por la generación ‘X' (30-47 años) y la' Y' (18-29 años). Los hombres son más propensos que las mujeres a trabajar por su cuenta y a tener deseos de iniciar su propio negocio.

Los resultados del estudio indican que un 20% de los participantes se desempeña fuera de la relación laboral tradicional, como consultores y freelances en diversas áreas.

El 28% en este modelo sonbaby boomers, un 20% son de la generación ‘X' y el 18% de la ‘Y'.

Al 12% de los que no trabajan de manera independiente, le gustaría hacerlo. Para todos los encuestados, el principal factor que les impide el paso a una mayor independencia es la incertidumbre sobre los ingresos. A los empleados jóvenes también les preocupa el riesgo de fracaso, y los de más edad se muestran inquietos por apoyos como un seguro de salud.

El 30% de la generación ‘Y' afirma que le gustaría iniciar su empresa, en comparación con el 22% de la generación ‘X' y 14% de los baby boomers. Casi la mitad de los encuestados (48%) cree que sus habilidades actuales serían suficientes para comenzar un negocio, resultando los boomers y los jóvenes entre 30 y 47 años, los más confiados en esta afirmación.

Muchos de los que perdieron sus empleos como consecuencia de la crisis económica mundial han tenido que reinventarse a sí mismos como trabajadores autónomos. Esta tendencia de desempeño continuará en la medida que más personas se sientan atraídas por la autonomía, la independencia y la flexibilidad que esto ofrece.

El riesgo de que una empresa desaparezca si no se capacita es de un 80%. Con asesorías, como las que se brindan en incubadoras y otras instituciones, es más viable garantizar su existencia.

Los negocios orientados hacia alimentos y bebidas seguirán siendo efectivos, porque la gente no dejará de comer, pero es un sector ‘saturado'. La recomendación es buscar en espacios que no han sido muy explorados, como todo lo relacionado con concepto de sustentabilidad y productos para las personas de la tercera edad.

5 errores de los nuevos empresarios

Iniciar una empresa es toda una aventura, evita errores que terminen con ella antes de comenzarla.

1.Más sabe el diablo por viejo…


No desdeñes los consejos de otros empresarios, te sorprenderán los resultados.
(Foto: Archivo)


Iniciar un negocio es una tarea emocionante y estresante a la vez, en el cual se presenta un periodo de euforia ante la posibilidad del éxito y la diversión que implican los nuevos desafíos...

Sin embargo, también es un periodo en el que se cometen muchos errores.
La mayoría de los descalabros que cometen los empresarios durante la fase de arranque se pueden evitar, y una buena opción es acudir a los propietarios de negocios ya establecidos y platicar sobre lo que aprendieron durante el proceso.

Tip: Solicita a tu abogado o contador que te contacte con otros empresarios que tengan experiencia en ese tema, ve a reuniones de asociaciones comerciales y habla con personas que pertenezcan a la industria a la que estás ingresando.

2.Constituirla demasiado rápido


Antes de constituirla legalmente, asegúrate de tener una idea comercial concreta.
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El primer paso para mucha gente cuando lanza un negocio es constituirlo legalmente, antes incluso de arrancar operaciones.

Si bien la constitución es un paso adecuado para muchos negocios, vale la pena esperar hasta que la idea comercial haya tomado forma y después lanzarse.
La razón: es probable que el concepto del negocio, y por lo tanto el nombre, cambie durante los primeros meses de funcionamiento.


Investiga a tus clientes potenciales para saber qué esperan de tu producto.
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3.Falta de investigación de mercado

Un componente que generalmente se pasa por alto al iniciar un negocio es determinar si el mercado objetivo para el producto o servicio efectivamente te comprará a ti.

La mejor manera de responder esta duda es preguntarles a ellos. Planea conversaciones con todos los clientes potenciales que puedas.

Tip: Pregúntales si comprarían tu producto o servicio, dónde lo adquieren en ese momento, cuánto están dispuestos a pagar por él, qué les agrada o desagrada de su proveedor actual y dónde lo buscarían cuando lo requieran.

4.Abuso de los servicios de un abogado


Antes de correr con tu abogado, piensa en los ahorros de aprender a hacerlo tú mismo.
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Los honorarios por hora de un abogado se van sumando con extrema rapidez y los dueños de negocios nuevos a menudo se ven sorprendidos con las primeras facturas legales.

Cuando se inicia una empresa, se tiende a involucrar al abogado en todos los aspectos del negocio para aconsejar y redactar documentos.

Muchos propietarios aprenden rápidamente lo valioso que resulta llevar a cabo sus propias investigaciones, redactar sus propios documentos y solicitar la experiencia de un abogado para afinar su trabajo.

5.Gastas demasiado en oficina y decoración




Tener una oficina bonita es importante, pero no debe ser tu prioridad.
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Una oficina agradable y un gran equipo computacional hacen sentir a muchos empresarios que su sueño de ser una gran compañía se vuelve realidad.

Si bien uno de los placeres de lanzar un negocio es establecer una oficina de la que te sientas orgulloso, los adornos costosos han hecho quebrar a muchas empresas incluso antes de despegar.

Así que antes de preocuparte por el color de las cortinas o las molduras de la puerta, haz un presupuesto y analiza los gastos corporativos importantes, que incluyen planeación, pago de nómina, a proveedores y un ahorro para subsistir al menos seis meses.

El contenido fue adaptado del American Express® OPEN Small Business Network

6 Pasos Para Crear Reserva De Talento

Las empresas deben generar su propio capital humano para cubrir necesidades específicas futuras.

1.Invertir en capacitación y desarrollo


La capacitación por parte de la empresa es una forma de generar reserva de talento.
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La capacitación es una herramienta con la que todo profesional que desee tener éxito debe contar, y aunque es responsabilidad de cada trabajador, la empresa también juega un papel muy importante.

"Las organizaciones no son miopes, y deberán invertir en capacitación vocacional y técnica para desarrollar sus propias reservas de talento calificado", dice el director general de la firma de reclutamiento online.
Puede ser un proceso caro, pero se pagará al mantener la oferta de talento interno en la empresa.

2.Recapacitación y mejora de habilidades


La recapacitación puede poner a empleados obsoletos en puestos con menores requerimientos.
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Los empleadores deberán retener el talento potencialmente útil y adaptable, independientemente de su posición actual en la organización.

"Ya no podrán darse el lujo de mantener a 5.000 empleados obsoletos y contratar a 5.000 con las habilidades correctas al día siguiente", señala un estudio de Manpower.
El análisis asegura que las organizaciones deberán pensar detenida y oportunamente la recapacitación y mejora de las habilidades de los empleados que tengan en funciones redundantes y obsoletas para que cubran puestos de reciente creación.

3.Vida laboral prolongada


Los jubilados son una fuente importante en la sucesión de conocimientos.
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Los empleadores pueden ampliar sus reservas de talento disponibles buscando formas innovadoras de prolongar la vida laboral. Con poco talento en el futuro, será imposible pensar en una jubilación a partir de los 50 años de edad, coinciden reclutadores.

Algunas empresas ofrecen a los jubilados la posibilidad de una transición a funciones menos estresantes y que consumen menos tiempo, como compartir sus conocimientos institucionales capacitando a nuevas generaciones en las habilidades que ellos adquirieron.

Esto permite identificar el conocimiento crítico y los proyectos que serán transferidos; además de documentar información, proceso y contactos comerciales importantes.

"Crear un programa de tutoría por el cual el empleado que se retira pueda orientar a su sucesor y transmitir conocimientos a través de actividades en el lugar de trabajo puede traer grandes ahorros a la organización", asegura el gerente de Reclutamiento Estratégico de una conceptuada empresa de Reclutamiento de Recursos Humanos.

4.Rediseño laboral


El rediseño laboral puede aumentar la productividad.
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Se refiere a eliminar de ciertos puestos especializados y altamente demandados las actividades no esenciales y que no aportan valor agregado a la empresa. Llevarlo a cabo puede aumentar la productividad y aminorar el requerimiento de personas para esas posiciones.

Al rediseñarlos para descartar las tareas menos calificadas, las compañías pueden reducir la búsqueda de ese talento y crear puestos menos exigentes a partir de las tareas descartadas, para las cuales habrá más personas disponibles.

5.Mejorar la atracción y retención


La retención de talento es fundamental para las empresas.
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Ante un futuro competitivo y con escasez de talentos, las organizaciones deben convertirse en el empleador predilecto y ser más expertas en atraer al que necesitan y retenerlo a largo plazo.

Esto implica entender las motivaciones de los empleados y brindar oportunidades que estén diseñadas específicamente.

Los métodos segmentados según los grupos generacionales fomentarán el compromiso y la lealtad de los empleados

6.Mejorar vínculos con universidades


El diálogo entre universidades y empleados es determinante para la generación de talento calificado.
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Los estudiantes de muchos países realizan prácticas laborales como parte de su educación, sin embargo gran parte de éstas son únicamente una sombra de lo que es el trabajo real y difícilmente representan una introducción en el mundo real del ambiente laboral o de las actitudes necesarias para trabajar.

Los empleadores deberán establecer mejores vínculos con las escuelas para generar oportunidades de realizar prácticas significativas a fin de ofrecerles a los estudiantes una verdadera muestra de las aptitudes laborales reales y prepararlos para un futuro empleo.

"Las universidades tienen el compromiso de generar profesionales creativos, analíticos y responsables, capaces de brindar al mercado lo que necesita.